Una mano tendida al nuevo gobierno

28 noviembre, 2011 por Redacción FIAB Dejar una respuesta »

Tribuna de opinión publicada en Expansión
25.11.2011

El nuevo Gobierno surgido de las urnas supone un atisbo de esperanza para superar la coyuntura más delicada por la que ha atravesado nuestro país desde la transición. A la espera de que se vaya concretando el programa del nuevo ejecutivo, crece la conciencia de que se deberán adoptar medidas macroeconómicas tan difíciles como inaplazables. Entre ellas, la reforma del mercado laboral o la reactivación del sistema financiero y del crédito. Sin estas medidas será prácticamente imposible devolver la confianza a pymes y a familias, que es la base de la reactivación del consumo privado.

Nuestro país se juega mucho, demasiado. Es el momento de sumar esfuerzos movilizando todos los activos, y, de manera especial, aquellos que por su solidez están en condiciones de realizar una gran aportación. Este es el caso de la industria de alimentación y bebidas, cuyo peso en la economía nacional (7,6% del PIB y  444.000 empleos), solvencia y empuje, merecen ser tenidos en cuenta. Sin ir más lejos, las exportaciones alimentarias españolas crecieron un 12,6% en lo que llevamos de año, lo que sitúa al sector entre los pocos con balanza comercial positiva.

El sector alimentario está dispuesto a trabajar cuanto antes con el nuevo Ejecutivo. Creemos que podemos prestar un gran servicio y ello será posible con un apoyo estratégico al sector que redunde en beneficio del conjunto. Este apoyo se resume en un decálogo de propuestas que FIAB ya trasladó antes de las elecciones a los partidos políticos. Veamos, a continuación, algunas de ellas.

Si la exportación es un pilar fundamental para nuestra economía, hay que impulsar un Plan Director para la internacionalización de los alimentos y bebidas españoles que aúne esfuerzos públicos y privados y que marque objetivos a corto, medio y largo plazo. El fomento de nuestros productos en el exterior tiene que ir de la mano de la potenciación del turismo, la gastronomía y la alimentación españolas, un ámbito en el que España ya tiene prestigio, pero en el que aún caben muchas fórmulas de éxito por desarrollar. Por otra parte, la presencia en los mercados exteriores no sólo se mantiene con precio y calidad; la industria española está obligada a jugar la carta de la innovación. FIAB apuesta por el diseño de un Plan Estratégico de I+D+i agroalimentarioy la creación de un fondo de recursos comunitarios, nacionales y autonómicos para apoyar dicho plan, que junto con la inversión privada nos permitan entrar de manera definitiva en la economía del conocimiento.

Otro aspecto importante es la eficacia y eficiencia del marco político-administrativo. La primera industria española necesita a nivel ministerial un rango superior al actual. Su dimensión reclama la creación de una Secretaría de Estado de Alimentación que tenga como misión el aprovisionamiento de materias primas, el fomento de la competitividad, el establecimiento de unas relaciones más equilibradas en la cadena agroalimentaria y la coordinación y promoción del comercio exterior, entre otros. Asimismo, debe contemplarse la creación de una Comisión Interministerial de Política Alimentaria que permita articular bajo una acción común temas como la competitividad del sector, medio ambiente, salud pública, fiscalidad, o comercio.

A nivel comunitario hay que caminar hacia un nuevo marco regulatorio que evite prácticas abusivas y desleales en las relaciones comerciales de la cadena alimentaria y que dé un nuevo enfoque al sector desde el Derecho de la Competencia, siguiendo la estela del reciente informe de la Comisión Nacional de la Competencia sobre el mercado alimentario español.

También necesitamos una Política Agrícola Común fuerte que siga apoyando a los agricultores, que fomente la producción y mejora de los rendimientos, pero centrando las reformas en la competitividad de toda la cadena, no sólo en un eslabón de la misma. Esa será la única vía para poder dar respuesta al incremento de la demanda mundial de alimentos que la FAO pronostica, ya que la industria necesita de una agricultura fuerte.

La industria alimentaria está directamente relacionada con la salud de los ciudadanos, un tema igualmente relevante para los poderes públicos. Es imprescindible retomar el compromiso público-privado que en su día se articuló con estrategias para la mejora de la salud pública emprendiendo acciones multisectoriales y multidisciplinares y descartando medidas de carácter restrictivo o prohibicionista. Nuestra alimentación es un importante valor económico y social dentro y fuera de nuestras fronteras. Flaco favor le hacemos si nos olvidamos de los cuantiosos valores positivos que comporta. En lo que se refiere a la nutrición, las acciones deben regirse por criterios estrictamente científicos e informativos y no políticos.

Entendemos que estas propuestas son razonables y necesarias. La gravedad de las circunstancias exige poner soluciones sobre la mesa de diálogo para pasar lo más pronto posible a la acción. En este cometido el nuevo Gobierno encontrará en el sector alimentario una mano tendida.

Horacio González Alemán
Director General de FIAB
@horaciogaleman

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