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Nota informativa sobre fraude en el etiquetado en productos cárnicos elaborados

25 febrero, 2013

FIAB quiere mostrar su apoyo y colaboración a las investigaciones puestas en marcha por las autoridades comunitarias y españolas en relación a la aparición en España de material genético (ADN) de caballo en productos cárnicos elaborados etiquetados de forma incorrecta.

El pasado 15 de enero la FSAI (Agencia de Seguridad Alimentaria Irlandesa) detectó un posible fraude en productos cárnicos etiquetados de forma incorrecta, cuyo origen supuestamente estaba en Polonia y Rumanía. Tras ello, se identificaron otros países involucrados, entre ellos distintos Estados Miembro como Irlanda, Reino Unido, Luxemburgo, Francia, Holanda y Suecia, dándole una dimensión comunitaria al problema, desde cuyo nivel están actuando todas las autoridades.

Es importante destacar que se trata de un caso de fraude en el etiquetado que no afecta a la seguridad alimentaria ni implica riesgo para la salud, como han indicado las autoridades competentes, tratándose de un serio caso de fraude que la industria de alimentación y bebidas no puede tolerar y que la Federación considera inaceptable.

FIAB confía en que este incidente no ponga en duda la reputación de una industria que cuenta con estrictos y sólidos sistemas de trazabilidad para garantizar la seguridad y calidad de los productos que pone en el mercado de acuerdo con la legislación comunitaria aplicable.

Asimismo, la Federación está colaborando estrechamente con las autoridades españolas y europeas con el objetivo de que sea posible una rápida identificación del origen y de las personas implicadas en este fraude, de tal manera que la situación se normalice de forma inmediata.

Además, se están realizando autocontroles adicionales en las industrias y desde las organizaciones sectoriales se ha instado a las empresas a trabajar conjuntamente con sus proveedores para reforzar los controles en las cadenas de suministro.

Igualmente, FIAB está en permanente contacto con FoodDrinkEurope, la patronal europea del sector de la alimentación, quien coordina la relación con las autoridades de la Unión Europea.

La confianza del consumidor se consigue con la responsabilidad de todos

31 enero, 2013

La sociedad es para la mayoría de sectores, organizaciones, administraciones y demás organismos, el fin último de nuestra actividad. Contar con su total confianza es el principal objetivo para el que trabajamos.

Esta confianza depende de muchos factores y de todos los agentes que intervienen en cada caso. Es por ello que, entre todos, debemos esforzarnos por colaborar en la medida de lo posible para que no disminuya o se pierda innecesariamente.

La industria de alimentación y bebidas lleva décadas trabajando para ofrecer a la sociedad productos de calidad y seguros, dado que de otra forma no estarían en el mercado. Se trata de dos cualidades que están exhaustivamente controladas y verificadas por autoridades tanto nacionales como internacionales; las cuales garantizan que son aptos para el consumo y ofrecen la tranquilidad de que el consumidor puede ingerirlos.

Desde hace tiempo asistimos con preocupante asiduidad a la publicación y difusión de informes y estudios dirigidos al consumidor relativos a la calidad de ciertos alimentos que, en ocasiones, son resultado de investigaciones sesgadas y poco profundas.

Coincidimos en la conveniencia de la realización de investigaciones que analicen los productos al servicio de los consumidores, siempre que éstas se hagan con rigor; evitando jugar a crear una alerta irracional que no hace sino contribuir a que la sociedad pierda la confianza en el sector productor y las autoridades vigilantes y reguladoras.

Desde FIAB llevamos tiempo trabajando en velar por un tratamiento adecuado de este tipo de estudios. El último ejemplo con el que nos hemos encontrado es el caso del informe de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) sobre las hamburguesas envasadas. Un documento que debe ser analizado en profundidad antes de provocar intranquilidad en la sociedad, ya que en él, como en otros, se observan ciertas irregularidades que nos obligan a poner en duda su fiabilidad.

Este es sólo un ejemplo, ya que es posible que nos encontremos con otros de este tipo. Pero sería recomendable valorar con mesura y responsabilidad el contenido de los mismos para ejercer con profesionalidad la difícil tarea de informar a la sociedad sobre la realidad en la que vive. Del mismo modo, en caso de que se constate un fraude, hay que actuar inmediatamente para corregirlo y enmendarlo a la mayor brevedad posible.

La confianza del consumidor se consigue con la responsabilidad de todos: el agricultor, la industria, la distribución, la hostelería, las administraciones, las asociaciones de consumidores, los medios de comunicación, etc., y, consciente de su parte en esta tarea, la industria de alimentación y bebidas trabaja desde hace años día a día con este fin.