Temas etiquetados como: ‘fenil’

Catas y degustaciones de productos españoles en Expo Milano 2015

4 febrero, 2015

Bajo el lema “Alimentar el planeta, Energía para la vida”, del 1 de mayo al 31 de octubre de 2015 tendrá lugar Expo Milano 2015, que prevé reunir a cerca de 150 países y organismos internacionales y atraer a más de 20 millones de visitantes para participar en una experiencia única de ocio educativo que pretende involucrar activamente a todos sus visitantes.

Expo Milano 2015 quiere ser la primera exposición universal recordada no sólo por su arquitectura y actividades, sino también por su contribución al debate y la educación sobre la nutrición, la alimentación y los recursos a nivel mundial.

De este modo, la industria española de alimentación y bebidas tiene un hueco obligado en el encuentro. Por ello, FIAB, en colaboración con la Asociación Nacional de Fabricantes de Conservas de Pescados (ANFACO), la Asociación Española de la Industria y el Comercio Exportador del Aceite de Oliva (ASOLIVA), la Confederación de Organizaciones Empresariales del Sector Cárnico de España (CONFECARNE), la Federación Nacional de Industrias Lácteas (FENIL) y la Federación Española del Vino (FEV) van a organizar una serie de Catas y Degustaciones de Producto en el Pabellón Español de la Feria, cuyos ejes temáticos serán la producción alimentaria, la gastronomía, el turismo y la cooperación. Las catas estarán orientadas hacia el público general visitante del pabellón y los contactos invitados por parte de las empresas participantes.

Aquí encontrarás la convocatoria con el contenido de estas actividades y el formulario para la solicitud de inscripción (el plazo de inscripción en el curso finaliza el próximo 20 de Febrero de 2015).

Para más información:
Verónica Puente
v.puente@fiab.es
T. 91 411 72 94

¡Nos vemos en Milán!

Para el 90 por ciento de la población, el consumo de lácteos no está relacionado con el aumento de peso

13 junio, 2013

Según el Dr. José María Ordovás, “los estudios demuestran que hay una falta de correlación entre el consumo de productos lácteos y la obesidad”

La 55 edición del Día Internacional Lácteo (DIL) centra su atención en la obesidad

La Federación Nacional de Industrias Lácteas (FeNIL) ha celebrado hoy la 55 edición del Día Internacional Lácteo (DIL), enmarcada dentro del Plan de Nutrición y Comunicación de Productos Lácteos 2011-2014, desarrollado con el apoyo del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente y la Unión Europea. Este encuentro nació con el objetivo de comunicar a la sociedad lo recomendable del consumo de leche y productos lácteos.

D. Javier Robles, presidente de FeNIL, ha sido el encargado de la apertura del DIL. Tal y como afirma Robles,

“la obesidad y el sobrepeso han alcanzado carácter de epidemia a nivel mundial. Por eso, este año el DIL se ha convertido en una buena ocasión para reflexionar sobre el hecho de la importancia que tiene para toda la población seguir unas pautas de alimentación equilibradas, que conlleva un aporte adecuado de productos lácteos”.

Durante esta edición, el Día Internacional Lácteo se ha focalizado en la obesidad. La conferencia magistral ha estado a cargo del Dr. José María Ordovás, director del laboratorio de Nutrición y Genómica del USDA-Human Nutrition Research Center on Aging de la Universidad de Tufts (EE.UU.), profesor de Nutrición y Genética, director científico del Instituto Madrileño de Estudios Avanzados en Alimentación (IMDEA) e investigador colaborador senior en el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (Madrid). Su ponencia, Controversia lácteos obesidad: la genética como árbitro imparcial”, ha estado centrada en las pautas clave que hay que seguir para una alimentación saludable, en recordar la abundancia y elevada densidad de nutrientes de los productos lácteos, así como su contenido en vitaminas y minerales, en especial las vitaminas A, D, E, vitamina B2 y calcio; y la importancia de la personalización de los alimentos basada en el genoma.

Ordovás, experto en nutrigenómica, ciencia que estudia las interacciones entre el genoma y los nutrientes de los alimentos, ha señalado durante su ponencia que “los estudios más recientes -como PREDIMED (Prevención con Dieta Mediterránea)- están demostrando una falta de correlación entre el consumo de lácteos y la obesidad.

Según afirma Ordovás,

estos últimos estudios han demostrado que para el 90% de la población el consumo de productos lácteos con cualquier contenido de grasa no está asociado al aumento de peso o, en otras palabras, con un mayor riesgo de padecer obesidad. Por el contrario, para el 10% de la población restante, que podría ser más susceptible al consumo de leches enteras y aumento de peso, se ha observado que el consumo de productos lácteos bajos en grasa resulta protector contra la ganancia de peso”.

El evento ha sido clausurado por Dª. Teresa Robledo, vocal asesora para la Estrategia Naos, AESAN (Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición).

Plan de Nutrición y Comunicación de Productos Lácteos

El “Plan de Nutrición y Comunicación de Productos Lácteos 2011-2014”, puesto en marcha por la Federación Nacional de Industrias Lácteas (FeNIL), es una campaña de comunicación cofinanciada por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente y la Unión Europea. La Federación Nacional de Industrias Lácteas (FeNIL) integra a más de 70 empresas del sector, que representan más del 95% de la producción nacional de productos lácteos.

Los principales objetivos de esta campaña son aumentar y fomentar el consumo de leche y productos lácteos en general por sus cualidades saludables y nutricionales; reforzar la creencia establecida entre el público en general de que los lácteos son buenos y comunicar la diversidad de lácteos existentes en el mercado.

Para el desarrollo del Plan se ha creado un panel de expertos multidisciplinar que participa en el desarrollo de materiales informativos dirigidos a la comunidad médica. La campaña está asimismo presente en congresos médicos de diversas especialidades. Para la difusión de esta información se creó www.lacteosinsustituibles.es, una web actualizada y de referencia, con información sobre los beneficios nutricionales de la leche y los lácteos, dirigida tanto a médicos como a consumidores.

Interesante artículo: ¡Y una leche!

19 abril, 2012

Queremos compartir un artículo que nos ha parecido interesante, ya que pone de manifiesto la importancia de profundizar y poner en duda los intereses que puede haber detrás de informes y comunicaciones de ciertas organizaciones, y es que consideramos que es necesario cuestionar especialmente aquellos asuntos de interés para el consumidor. En este caso se trata de un texto de Juan Quintana sobre un estudio en torno a la calidad de la leche consumida en España.

Aquí os lo dejamos:

¡Y UNA LECHE!

En junio de 2011 la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) hizo público un polémico informe sobre la calidad de la leche que se consume en España. Hacía una clasificación por marcas y «desaconsejaba vivamente» el consumo de diez de ellas.

JUAN QUINTANA

No es una, son diez. En junio de 2011 la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) hizo público un polémico informe sobre la calidad de la leche que se consume en España. En sus conclusiones afirmaba que ha bajado la calidad de la leche consumida. También hacía una clasificación por marcas y «desaconsejaba vivamente» el consumo de diez de ellas. Sin duda, hizo un daño importante al sector y, en particular, a las marcas que ponía en el disparadero. Pero tampoco era plato de gusto para las mejor valoradas, porque pasaban a formar parte de un peligroso juego en el que una organización privada pero con un potente valor mediático, se auto dotaba de la capacidad para decir qué marcas deben o no deben ser consumidas.

La Federación Nacional de Industrias Lácteas (FENIL) interpuso una demanda. Un juez la ha desestimado, en una resolución que va a volver a ser recurrida por la propia FENIL. En ella se argumenta que la industria no ha presentado ningún estudio que contravenga los datos del informe de la OCU. Pero la cuestión no es la veracidad de los datos hechos públicos por la OCU, sino si en base a unos datos de composición y cualidad, que en ningún caso modifican la naturaleza del producto y menos todavía afectan a su seguridad alimentaria, se puede desaconsejar el consumo de una marca. Ahora ha sido la leche, pero si esta práctica fuera extendida a otros alimentos de la poderosa industria agroalimentaria, la OCU adquiriría un enorme poder económico, pudiendo señalar desde su atalaya mediática lo que es bueno y lo que es malo.

Al margen de las decisiones judiciales, en demasiados casos alejadas del sentido común popular, el tema tiene muchas aristas. Por un lado, la decisión de acometer estudios de estas características debería ser de la propia función pública, a la que pertenecen organizaciones científicas de reconocido prestigio mundial, perfectamente capaces de asumir estos proyectos, en caso de ser necesarios.

Pero, ¿era necesario?, ¿respondía a una preocupación real de los consumidores?, ¿intentó la OCU plantear a la administración esta supuesta amenaza para los consumidores, para que pudieran tomar medidas e incluso promover una investigación como ésta?

En el mercado hay todo tipo de productos de alimentación y no alimentarios, cada uno de ellos comercializado bajo multitud de marcas, con calidades muy diferentes. En este escenario, el consumidor decide en función de la calidad que él percibe, del precio y de otros factores subjetivos. La administración y, supuestamente también organizaciones como la OCU, deben preocuparse de aquellos casos en los que el producto no responda a los parámetros mínimos de calidad exigidos que garanticen nuestra seguridad, en este caso alimentaria; también de los casos de fraude, en que el consumidor no adquiere el producto que cree comprar, o que no responde a las cualidades que se reflejan en las etiquetas o en su publicidad. Más que eso, supone arrogarse responsabilidades que no les competen e incluso, que distorsionan el libre mercado.

En primer lugar, habría que poner en cuestión el concepto de calidad, ya que el contenido en grasa o calcio, por poner un ejemplo, puede o no, ser un requisito de calidad para los consumidores. ¿Existen niveles por debajo de los cuales ya no se considere leche?, ¿está mal indicado en sus etiquetas? Si no es así, en cuyo caso sería un fraude al consumidor, la decisión de compra debe regirse exclusivamente por la relación entre el productor, distribuidor y consumidor.
¿Por qué en el informe de la OCU se intenta que el consumidor no compre determinadas marcas que cumplen con todas las exigencias para poder estar en el mercado?, ¿con ello se consigue mejorar la seguridad alimentaria del consumidor o frenar algún tipo de fraude alimentario? En título de este artículo podría estar la respuesta.