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La continua minimización del impacto ambiental de los envases, un reto para la industria de alimentación y bebidas

12 junio, 2014
Pincha en la imagen para ver todas las fotografías del Envifood Meeting Point.

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  • María José Delgado, Subdirectora General de Residuos del MAGRAMA, ha destacado la necesidad de pasar de una economía lineal basada en producir, consumir y tirar a una economía circular que contemple la reutilización y el reciclaje.
  • Los expertos coinciden en que es necesaria una metodología común en la Unión Europea para medir el impacto medioambiental de los productos.
  • El congreso Alimentamos un futuro sostenible: Retos ambientales de la Industria Alimentaria a 2020 se celebra del 11 al 13 de junio en IFEMA.

Como parte de su firme compromiso con el medio ambiente, la industria de alimentación y bebidas vuelca sus esfuerzos en mejorar la gestión de los residuos que produce para reducir lo posible el impacto ambiental de los mismos.

Actualmente, la mayoría de los residuos generados por este sector son residuos de envase (papel y cartón, plásticos, madera, etc.); que juegan un papel esencial en la seguridad, calidad, seguridad y vida útil de los alimentos, y constituyen el soporte principal para comunicar a los consumidores la información relevante sobre cuestiones tales como las condiciones de uso o almacenamiento, la información nutricional o la lista de ingredientes.

Las industrias de alimentación y bebidas de España llevan muchos años desarrollando e implementando estrategias para minimizar el impacto medioambiental de los envases puestos en el mercado. Esta optimización del envasado se compatibiliza con los requisitos derivados de la necesidad irrenunciable de mantener la calidad y seguridad alimentaria de los productos a lo largo de toda su vida útil.

Ese papel protagonista del envase es lo que ha hecho que Minimizar el impacto ambiental de los envases sea uno de los cinco retos de la industria en materia medioambiental a 2020.

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El impuesto de envases balear castiga los productos de primera necesidad y de consumo turístico

15 marzo, 2013
Los participantes en la rueda de prensa.

Los participantes en la rueda de prensa.

  • El turismo, principal motor económico de las islas, sufrirá un descenso de facturación, el cierre de negocios y la pérdida de empleos
  • Las cargas fiscales y burocráticas del nuevo impuesto dañan la competitividad de las empresas baleares y les sitúa en una posición de clara desventaja frente a las del resto de España

El nuevo impuesto sobre envases de Baleares pretende corregir el déficit público de las Islas a costa de penalizar los productos básicos de alimentación y de consumo turístico, aquellos que compran todos los días las familias y los turistas de las Islas. Además, el castigo fiscal y las cargas burocráticas asociadas a este tributo sitúan a las empresas de Baleares en una posición de desventaja competitiva, que se traducirá en pérdidas de inversión y empleo.

Este impuesto sobre los envases no tiene en cuenta el valor del contenido (bebida o alimento), por lo tanto introduce una mayor carga fiscal sobre los productos más económicos. Es decir, aquellos de primera necesidad y consumo frecuente tanto en los hogares como fuera del hogar, como son el agua, la leche, la cerveza, los zumos o las bebidas refrescantes soportarán proporcionalmente un tipo de gravamen más alto.

Este castigo fiscal sobre el consumo de productos básicos no sólo drena rentas y recursos de los hogares, también lastra la competitividad de la distribución comercial, la industria, el turismo y la hostelería de Baleares. En primer lugar, porque añade un incremento injustificado de los costes indirectos de las empresas, en un momento económico extremadamente delicado. En segundo lugar, porque este tributo impone un entramado de cargas burocráticas (contabilidad, gestión, liquidación) que encarecen los costes de administración de los negocios. En tercer lugar, con este impuesto el Gobierno de Baleares se desmarca de los esfuerzos de la Administración central para garantizar la unidad de mercado, simplificar y reducir el coste de las cargas administrativas. De hecho, el tributo sitúa en una clara desventaja competitiva a las empresas de las islas frente a las que operan en otros territorios.

Esta discriminación de las empresas insulares es más palpable si cabe en el sector turístico, principal motor económico de las Islas. El nuevo tributo sobre envases afectará a 7.000 establecimientos y 13.000 puestos de trabajo. Su impacto sobre los costes de las empresas y la facturación puede acarrear el cierre de hasta 200 locales y la pérdida de más de 500 empleos en el sector de la restauración.

Es necesario poner de manifiesto que el impuesto no busca la protección del medioambiente, un objetivo plenamente compartido por las empresas, ya que en ningún momento se valoran los pasos que han dado en eficiencia energética y reducción, recuperación y valorización de envases y que está dando excelentes resultados sin incrementar la presión fiscal. Los envases afectados por este impuesto ya contribuyen económicamente a través del Punto Verde para asegurar la correcta gestión de residuos. De modo que es un tributo con un fin puramente recaudatorio y no medioambiental. Y aunque su efecto inmediato sobre la recaudación ayudará a ajustar parte del déficit autonómico, no podrá evitar a medio plazo los graves daños que causará sobre la inversión de las empresas, la creación de empleo, el consumo de las familias y, por tanto, la pérdida de ingresos en otros impuestos ligados a la actividad, como el IVA, el IRPF, Sociedades, Cotizaciones Sociales, licencias de terrazas, etc.

Los sectores afectados han trabajado intensamente los últimos cinco años para buscar soluciones a la crisis. Han afrontado cambios internos para ser más productivos, mejorar la oferta, mantener en la medida de lo posible el empleo y ayudar a la reactivación del consumo. Impuestos como el de envases o el nuevo tributo sobre grandes superficies, además de injustificados e insostenibles, neutralizan estos esfuerzos de las empresas para ser más competitivos y lastran la capacidad del tejido productivo para salir de la crisis.

La recuperación vendrá de la mano de la creación de puestos de trabajo y éstos no se pueden crear si las administraciones públicas siguen aprobando impuestos nacionales, autonómicos y tasas locales que malgastan recursos destinados a la creación de puestos de trabajo.

Logos organizaciones

Los grupos políticos en el Parlament balear han recibido los informes en contra de la tasa sobre envases

7 marzo, 2013

Las Asociaciones representativas a nivel nacional y autonómico de los sectores del comercio (CEC, ANGED, ASEDAS, ACES, y ASODIB) de la industria alimentaria y de bebidas (FIAB), de la hostelería y restauración (FEHR y Asociación Empresarial de Restauración de Mallorca), y de los sistemas integrados de gestión de envases (ECOEMBES y ECOVIDRIO) han remitido a los grupos políticos presentes en el Parlament balear un informe jurídico sobre la tasa autonómica sobre envases.

Todo el sector empresarial implicado en el proceso de fabricación, distribución, hostelería, restauración y gestión de envases ya había comunicado al Govern de Illes Balears sus valoraciones durante la fase de elaboración del anteproyecto de Ley.

El Vicepresident José Ignacio Aguiló, no ha tenido en cuenta estas alegaciones y, en consecuencia, ha remitido al parlamento un proyecto que va a comportar graves perjuicios económicos para los ciudadanos y las empresas.

La regulación del impuesto no se basa en cuestiones ambientales sino que tiene una finalidad claramente recaudatoria.

Por otra parte, el sector empresarial antes citado va a seguir remitiendo a los grupos políticos nuevos informes para demostrar los efectos económicos negativos sobre los sectores empresariales afectados.

El impacto de la tasa de envases de une al de otros nuevos tributos, como el de grandes superficies. Éste último, además de injustificado e insostenible, lastra la capacidad de las empresas para competir y generar empleo en un entorno económico muy desfavorable.

Los sectores de alimentación y bebidas, distribución, hostelería y reciclaje alertan al Gobierno sobre el contagio de la creciente ola impositiva autonómica

21 diciembre, 2012
  • Las comunidades están proponiendo nuevas tasas con un mero afán recaudatorio, sin importar las repercusiones que tendrán sobre el consumo, la creación de empleo y la unidad de mercado, y que podrían llegar a ser inconstitucionales

  • En el caso de Baleares, la nueva tasa que propone el Govern para los envases de bebidas no tiene un fin medioambiental, sino recaudatorio. Además, supone una doble imposición ya que la gestión de los envases está ya garantizada mediante el pago del Punto Verde por parte de las empresas

  • Los sectores afectados temen que se propague este alza impositiva, causando fuertes desigualdades entre consumidores de diferentes autonomías

  • El sobrecoste de los nuevos impuestos sobre envases, las grandes y medianas superficies o las bebidas limita la actividad empresarial y perjudica directamente a la competitividad del país, el empleo y el consumo

Representantes de la industria de la alimentación y bebidas, envasado, distribución, hostelería, comercio y gestión de residuos de envases (FIAB, ANGED, FEHR, ASEDAS, ACES, CEC, ECOVIDRIO y ECOEMBES) quieren alertar sobre la creciente ola impositiva que está surgiendo en diferentes comunidades autónomas que tienen como único objetivo tratar de cuadrar las cuentas públicas y superar el déficit fiscal de éstas poniendo en peligro la competitividad del país. A las tasas sobre los envases de Baleares y Canarias, habría que añadir los impuestos sobre las grandes superficies de varias autonomías o algunas otras figuras que gravan a determinados alimentos y bebidas sin justificación alguna.

Los sectores afectados alertan de que este incremento de los impuestos autonómicos penaliza al consumo en un momento un extremadamente delicado para la economía. En segundo lugar, el castigo fiscal lastra la competitividad de las empresas y, por tanto, la creación del empleo. Y, por último, también contribuye a una dispersión normativa que atenta contra la unidad de mercado, provocando grandes distorsiones y situaciones discriminatorias entre sectores y territorios.

Este colectivo advierte al Gobierno que estas medidas, que están adoptando algunas comunidades, castigarán más el bolsillo de los hogares, afectado ya por las recientes subidas del IVA y el resto de políticas de ajuste fiscal. El severo impacto sobre la actividad empresarial y el turismo se acabará trasladando inevitablemente al empleo de los sectores productivos y al consumo doméstico. Por todo ello, consideran injusta la penalización que está sufriendo el comercio y también la industria alimentaria.

En el caso de la nueva tasa para los envases de bebidas que propone el Govern balear, supone una doble imposición, dado que la gestión de los envases está ya garantizada mediante el pago del Punto Verde por parte de las empresas. Además, al gravar productos de la cesta de la compra básicos, esta tasa penaliza proporcionalmente a los hogares más numerosos y con menos recursos.

Según Horacio González Alemán, director general de FIAB, “desde este colectivo consideramos que no existen motivos legales ni medioambientales para la imposición de estas tasas. Mientras que se justifica su implantación por motivos medioambientales en ningún momento se ha especificado su finalidad, lo que desenmascara su naturaleza meramente recaudatoria”.

En este sentido, José Manuel Nuñez-Lagos, director general de Ecovidrio declara que “desde nuestra organización creemos que no tiene sentido la imposición de tasas a los envases y más aún cuando estas se pretenden justificar por razones medioambientales. Con este fin, la industria envasadora ya financia a los Sistemas Integrados de Gestión desde donde velamos, con la mayor eficacia y eficiencia, para que España cumpla con la normativa medioambiental Europea”.

Por su parte, Aurelio del Pino, director general de ACES, insiste en que “en la situación actual por la que pasan los ciudadanos y las empresas, entendemos que hay evitar cualquier penalización económica al consumo directa o a través de la imposición empresarial”. Si no, “junto a la caída del consumo se verán inevitablemente afectados numerosos puestos de trabajo por la imposibilidad de mantener la competitividad en el mercado de muchas empresas”, asegura Diana Tomey, representante de ANGED.

Para el secretario general de FEHR, Emilio Gallego, la imposición de esta tasa supone “una pérdida de competitividad de nuestro sector turístico con respecto a otros mercados. Esta tasa sumada a otras cargas fiscales supone un duro golpe para un sector que ya está empezando a resentirse por la actual coyuntura económica”.

Esta misma semana, este colectivo ha expresado sus alegaciones a esta medida y con este comunicado conjunto requiere a los poderes públicos que sean prudentes ante esta grave amenaza y que se mantenga la lógica del control del gasto público y no la proliferación de impuestos para cuadrar las cuentas públicas.

Sobre la industria de alimentación y bebidas
La industria española de alimentación y bebidas, representada por FIAB, es el primer sector industrial de la economía española, con una facturación de 80.700 millones de euros en 2011 y una aportación del 7,6% al PIB general y del 14% del PIB industrial, según datos del INE. Además, está conformada por más de 30.000 empresas que proporcionan empleo a 450.000 profesionales.

Sobre el sector del reciclado
Ecoembes y Ecovidrio son entidades sin ánimo de lucro encargadas de gestionar la recogida y el reciclado de los envases domésticos. Generan más de 10.000 empleos directos y alrededor de 34.000 empleos indirectos e inducidos. Sólo en 2011 invirtieron en la gestión de los residuos de envases un total de 490 millones de euros.

Sobre el comercio
La Confederación Española de Comercio, máxima entidad representativa del pequeño y mediano comercio español, representa a más de 450.000 pequeños y medianos comercios, empleando a más de 1,8 millones de personas a nivel nacional.

Los sectores de alimentación, comercio y hostelería en conjunto representan más del 15% del Valor Agregado Bruto (VAB) y del 18% del empleo total del país.

Sobre el sector hostelero
Fundada en 1977, la Federación Española de Hostelería (FEHR) es la única organización empresarial que representa a nivel estatal al conjunto de más de 350.000 empresas de restaurantes, bares, cafeterías y otros establecimientos que integran el sector de la restauración. Este conjunto empresarial da trabajo a más de un millón de personas y tiene un volumen de ventas de 104.239 millones de euros (datos 2011), lo que equivale al 6% de PIB de la economía española.

El MAGRAMA destaca el trabajo de la industria de alimentación y bebidas en la prevención de la generación de residuos

22 noviembre, 2012

Pincha en la fotografía para descargarte las imágenes de la jornada.

Representantes del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, de la Industria Alimentaria, distribución, Ecoembes, Ecovidrio, Organización de Consumidores y Usuarios o la Federación Agroalimentaria de CC.OO., entre otros, han participado en la Jornada Implicaciones de la Nueva Ley de Residuos para la Industria Alimentaria, organizada por FIAB.

El evento fue inaugurado por el Director General de la Industria Alimentaria, Fernando Burgaz, y el de la Federación, quien destacó la necesidad de desarrollar una sostenibilidad inteligente.

Por su parte, el representante del MAGRAMA afirmó que la publicación de la Ley de residuos y suelos contaminantes “ha sido un ejemplo de cómo partiendo de posturas un tanto diferentes, se ha conseguido consensuar un texto, con una gran carga de esfuerzos por parte de todos, con el fin de aplicar la sostenibilidad en la producción y gestión de residuos”. Además, ha aseguró que “la sostenibilidad entendida en sus tres dimensiones, social, económica y medioambiental, es la que va a liderar todas y cada una de las actuaciones dentro de la Unión Europea en los próximos años”.

A continuación, María José Delgado, Subdirectora General de Residuos de la Dirección General de Calidad y Evaluación Ambiental y Medio Ambiente del MAGRAMA explicó las claves de la nueva ley, mientras que Arantxa Bengoechea, de PricewaterhouseCoopers expuso a los asistentes la implicación práctica de esta nueva legislación en la industria alimentaria. Por otro lado, Victoria Larroy, de Deloitte, quien presentó distintos sistemas de gestión de la recogida y reciclaje de envases.

En la jornada se desarrolló también una mesa redonda en la que intervinieron representantes de Ecoembes, Ecovidrio, Organización de Consumidores y Usuarios, Grupo Mahou-San Miguel, Asociación de Latas y Bebidas, Mercadona y la Federación Agroalimentaria CC.OO. En ella, cada participante explicó cómo afecta a su sector la nueva Ley de residuos y suelos contaminantes y exponiendo los principales problemas ante los que se encuentra.

La clausura de la sesión “Implicaciones de la Nueva Ley de Residuos para la Industria Alimentaria” corrió a cargo de Gillermina Yanguas, Directora General de Calidad y Evaluación Ambiental y Medio Rural del MAGRAMA, que abogó en su discurso por reducir al mínimo la generación de residuos en cada eslabón de la cadena alimentaria, por la prevención y el reciclado de los mismos. En este sentido, quiso destacar el trabajo realizado por el sector de alimentación y bebidas en las labores de prevención en la generación de residuos de envases a través de los planes empresariales de prevención. Además afirmó que, siguiendo las líneas de la Secretaría de Estado de Medio Ambiente, se priorizará la simplificación normativa y la agilización de las tramitaciones con el objetivo de facilitar y mejorar el cumplimiento y aplicación de la normativa medioambiental. Finalmente comentó que el Ministerio apuesta por el potencial de aprovechamiento del residuo como nuevo recurso o materia prima secundaria.