Integración para potenciar la competitividad de la industria de alimentación y bebidas

21 febrero, 2012 por Redacción FIAB Dejar una respuesta »

FIAB y Fundación Cajamar han presentado el estudio “Competitividad y tamaño en la industria de la alimentación y bebidas” en el que se han analizado la competitividad del sector en relación a su dimensión teniendo en cuenta tres vectores: innovación, internacionalización y acceso a la financiación. Además, en el documento se destaca la relación entre el aumento de la dimensión en las empresas y los mayores ingresos y niveles de productividad.

David Uclés Aguilera, Director de Estudios Socioeconómicos de la Fundación Cajamar, ha afirmado que “este estudio pone de relieve la importancia que la dimensión tiene para las empresas del sector agroalimentario, algo que no sólo es cierto en la industria, sino que también debe afrontarse en el primer eslabón de la cadena agroalimentaria, debido a la transformación que ha significado para esta cadena el surgimiento de la Gran Distribución”.

Por su parte, Horacio González Alemán, Director General de FIAB, subrayó que es “necesario aplicar políticas de integración empresarial para aspirar a crear un tejido industrial más competitivo, más si tenemos en cuenta que, desde el punto de vista de la competitividad, las pymes españolas del sector están por encima de la media de la Unión Europea, lo que corrobora el papel de esta industria como uno de los reductos de la economía española”.

Un sector de gran peso pero sobre-atomizado

Con una facturación de 80.700 millones de euros prevista para el cierre de 2011, 444.000 empleados, la aportación del 7,6% al PIB nacional y una balanza comercial positiva de 1.088 millones de euros entre enero-noviembre de 2011 (datos del ICEX), la industria de la Alimentación y Bebidas (A&B) se presenta como uno de los motores de la economía española.

Sin embargo, se trata de un sector sobre-atomizado -con más de 30.000 empresas y un 96% de pymes-, cuya falta de dimensión limita su crecimiento y competitividad. Si bien esta atomización se trata de una característica generalizada de esta industria en la UE, es especialmente significativa en los países mediterráneos por su gran tradición agroalimentaria.

El estudio destaca que durante los últimos 15 años se ha producido una progresiva reducción del número de empresas, que se ha traducido en una mejora de su dimensión. Prueba de ello es que mientras en el conjunto de la economía española ganaron peso las microempresas (menos de 10 trabajadores) en la industria agroalimentaria se produjo un movimiento contrario, el peso de este tipo de empresas a favor de tamaños superiores fue notable. Este fenómeno fue especialmente reseñable en el caso de las industrias lácteas, con un 4,2%, las dedicadas a las bebidas, de un 1,4%, y las grasas y aceites vegetales, que crecieron en un 1,4% (datos correspondientes al periodo 1994-2009).

Sobre su distribución territorial, según datos de 2010, Andalucía es la comunidad autónoma donde la industria agroalimentaria tiene una mayor presencia, seguida por Cataluña y Castilla y León. Mientras tanto, en la industria de las Bebidas, se produce una mayor concentración de empresas en Cataluña, seguida de El País Vasco y de Castilla y León.

Vector innovación tecnológica y competitividad

El estudio indica que la innovación tecnológica es uno de los principales motores para conseguir ventajas competitivas duraderas. En este sentido las empresas de mayor dimensión tienen una mayor probabilidad de realizar actividades innovadoras, el 73,7%frente a las Pymes con un 24,3%. Además, las primeras disponen de más alternativas a la financiación, un factor crucial en cuestiones relacionadas con I+D.

En cuanto al objetivo de las inversiones en I+D, particularmente las empresas de mayor tamaño suelen destinar sus esfuerzos en diseñar y desarrollar nuevos productos. Sin embargo, el caso de las Pymes, sus inversiones en innovación suelen estar destinadas a mejorar los procesos productivos por lo que se dirigen a la adquisición de maquinaria, equipos, hardware o software avanzados.
El sector de la Alimentación y Bebidas es más innovador que otras industrias de bienes de consumo como la moda, el calzado o el mueble. Nuestro ritmo de innovación es acorde a la demanda del mercado y de los consumidores. No obstante, en FIAB creemos que se puede ser más innovadores y por ello creemos necesario propiciar un salto cualitativo en la innovación del sector priorizando las acciones conjuntas en este campo, afirma al respecto González Alemán.
Vector internacionalización y competitividad

Los resultados de la balanza comercial manifiestan que la industria de A&B tiene un papel destacado fuera de nuestras fronteras. Además, el trinomio alimentación-gastronomía-turismo es una fórmula que genera sinergias de valor.

El estudio de Cajamar indica que existe una relación positiva entre dimensión empresarial y sus capacidades de internacionalización, señalando que si bien para las empresas más grandes es más sencillo acceder a los mercados exteriores, las pequeñas empresas que desarrollan con éxito estrategias de internacionalización tienen una intensidad exportadora mayor. En parte, esto se debe a que las pequeñas empresas consideran la internacionalización como una estrategia de supervivencia y crecimiento a medio y largo plazo.

El estudio también destaca que empresas de mayor tamaño permitirán una mayor internacionalización, no sólo en términos de exportaciones sino en términos de presencia efectiva en el extranjero.

La internacionalización es una prioridad para nuestra industria, puesto que cada vez supone un porcentaje mayor de las ventas. Desde 2005 el porcentaje de exportaciones sobre la facturación ha pasado del 18% al 24%, y consideramos que tiene un mayor potencial de crecimiento en el futuro. Para ello, además de una industria con mayor dimensión será fundamental fomentar una mayor coordinación entre instituciones, administraciones y empresas”, comentó el Director General de FIAB.


Vector financiación y competitividad

El informe destaca que las empresas de mayor tamaño gozan de ventajas a la hora de acceder a la financiación, puesto que pueden hacerlo a unos costes más bajos y tienen además a su alcance un mayor abanico de alternativas financieras que abarcan desde las tradicionales del crédito comercial y bancario a soluciones más complejas como los créditos sindicados o recurrir a los mercados de emisión de deuda o capital.

En este sentido, el Director General de FIAB destacó que “la industria alimentaria es un valor seguro para la banca, aunque también sufre los problemas generales de acceso a la financiación al igual que el conjunto de la economía”. En esta línea, el directivo de la Federación ha destacado que “además de resolver cuanto antes estos problemas habría que unir a todos los agentes de la cadena con las pymes facilitando proyectos de colaboración, fusión y adquisición e iniciativas conjuntas que les acompañen de principio a fin”.

Aquí puedes descargarte el informe completo y la presentación del Director de Estudios Socioeconómicos de la Fundación Cajamar.

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