FIAB, ACES, ANGED, ASEDAS, CEC, Ecovidrio y Ecoembes alertan sobre los riesgos del sistema de devolución y depósito de envases

24 junio, 2011 por Redacción FIAB Dejar una respuesta »

Ante la inminente aprobación de la Ley de Residuos y Suelos Contaminados

  • Reclaman que la ley sólo autorice su implantación en caso de no alcanzarse los objetivos de reciclaje fijados por la UE, que en el caso de España se superan
  • Los costes para comercios e industria podrí­an superar los 465 millones de euros, y los consumidores tendrí­an que abonar un depósito por los productos

FIAB -la patronal del sector de la alimentación y bebidas-, ACES, ANGED, ASEDAS- representantes de la distribución-, la Confederación Española del Comercio (CEC), Ecovidrio y Ecoembes- los actuales sistemas de gestión de residuos-, denuncian los graves efectos sobre consumidores, comercios e industria que tendrí­a la posible implantación del Sistema de Depósito Devolución y Retorno (SDDR), en las condiciones que contempla el actual proyecto de Ley de Residuos y Suelos Contaminados. El citado proyecto, que será votado mañana en el Senado, da la opción al Gobierno de implantar este sistema de reciclaje sin más condición que un estudio de viabilidad, lo que excluye a todos los sectores afectados -comerciantes, distribución, industria envasadora y recicladores- de la posibilidad de decidir sobre una cuestión que les afecta directamente por ser los responsables de su financiación y gestión.

FIAB, ACES, ANGED, ASEDAS, CEC, Ecovidrio y Ecoembes, exigen que el SDDR sólo se contemple como alternativa en aquellos casos en que se estuviera incumpliendo los objetivos de reciclaje de envases fijados por la Unión Europea, niveles que en el caso de España se superan. Según los últimos datos oficiales del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, en 2008 España recicló el 59% de los envases. Esta cifra ha venido aumentando año tras año.

Según el redactado del proyecto de ley ahora en tramitación, ya no serí­an las empresas las encargadas de elegir el sistema de reciclado con el que cumplir la ley, sino que el Gobierno tendrí­a la total potestad para implantar el SDDR por decreto. En tal caso, el Ejecutivo solo tendrí­a que remitir a las Cortes Generales unos informes preceptivos de viabilidad, cuya finalidad podrí­a estar sujeta a otros intereses, alejados de los objetivos medioambientales, fijados por la UE, que persiguen los sistemas de gestión de envases.

Si se decidiera su implantación, las empresas envasadoras de alimentos y bebidas se verí­an gravemente afectadas, ya que tendrí­an que hacer frente a un doble gasto de logí­stica e infraestructura y doble gasto en la gestión de unos envases que, actualmente, los SIGs de Ecoembes y Ecovidrio ya gestionan de manera eficiente.

Cabe destacar que el SDDR sólo afectarí­a a los envases de bebidas de plástico, metales y vidrio y que estos sólo supondrí­an el 25% de todos los envases gestionados hoy por Ecoembes y Ecovidrio.

Por otra parte, la distribución y, concretamente, los autoservicios y supermercados ven inasumible la puesta en marcha de este sistema, que conllevarí­a la implantación en España de alrededor de 20.000 máquinas para la devolución de envases, con un precio unitario estimado en 20.000 euros, lo que implicarí­a un desembolso cercano a los 400 millones de euros, sólo para comprar las máquinas. A esta inversión inicial habrí­a que sumar el coste de otras infraestructuras complementarias -cintas trasportadoras, máquinas compactadoras de envases, plantas de conteo-, o el lucro cesante por la pérdida de espacio para venta o almacén.

Por su parte, el pequeño y mediano comercio, ya en una situación difí­cil no podrí­a hacer frente a las altas inversiones económicas de gestión y de personal que requiere la puesta en marcha y posterior operación el nuevo sistema. Más de 80.000 establecimientos no disponen de espacio suficiente para la instalación de las máquinas y de las zonas de almacenamiento y manipulación que exige el nuevo sistema, lo que les obligarí­a a implementar un sistema manual con costes importantes en mano de obra, espacio de almacenamiento y transporte, entre otros.

Los consumidores también se verán afectados por esta medida ya que el SDDR es un sistema de reciclado de envases 8,5 veces más caro que el actual. Los ciudadanos tendrán que abonar un depósito por cada envase, que sólo se recuperará si lo devuelve al comercio en perfecto estado de limpieza y conservación (como sucede en otros paí­ses europeos).

Según el estudio realizado por Sismega, se estima que la inversión necesaria para implantar el SDDR alcanzarí­a los 465 millones de euros, a lo que habrí­a que añadir un coste anual neto de gestión de 570 millones de euros. Este esfuerzo, en el mejor de los escenarios de recuperación de envases por el SDDR, supondrí­a apenas un incremento del 2% sobre la tasa de reciclado actual.

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