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La organización y la conservación de los alimentos en el hogar, clave para la seguridad alimentaria

21 marzo, 2017
  • La buena conservación de los alimentos en los hogares ayuda a evitar intoxicaciones alimentarias.
  • Realizar una compra responsable, colocarla de manera adecuada en la nevera o en la despensa y elegir bien los envases, es imprescindible para conservar la calidad y las características nutritivas de los alimentos.

Info organiza tu nevera

Una buena conservación de los alimentados ayuda a evitar problemas que a veces, pueden derivar,  en intoxicaciones alimentarias en el hogar como consecuencia de una mala conservación de los alimentos, según la Federación Española de Industrias de la Alimentación y Bebidas (FIAB). Para evitarlo, es fundamental interiorizar con unas sencillas prácticas, que aplicadas de manera metódica,  aumentan las medidas de seguridad alimentaria en casa: empezando por realizar una compra responsable y organizar de manera adecuada los alimentos, tanto dentro como fuera de la nevera.

El primer paso para que los productos que adquirimos lleguen en buen estado al hogar es empezar la compra por los productos no perecederos y terminarla por los productos frescos y congelados. De este modo, reduciremos al mínimo su tiempo a altas temperaturas, evitando la proliferación de organismos. “Una vez en casa, debemos guardar los alimentos de manera adecuada para conservar su aroma, sabor, aspecto y nutrientes. Colocarlos según sus necesidades de conservación es esencial para su preservación.”, asegura Francisco Jiménez Colmenero, investigador del Instituto de Ciencia y Tecnología de los Alimentos y Nutrición (ICTAN-CISC). “Es fundamental prestar atención al etiquetado y a los soportes informativos presentes en los alimentos para garantizar una óptima conservación”, señala el experto.

Además del etiquetado, existen una serie de consejos útiles para saber cómo organizar los alimentos en el hogar. Tal como indica Francisco Jiménez, “en la nevera, es importante ubicar los alimentos según las distintas temperaturas interiores del frigorífico, evitando posibles contaminaciones cruzadas”. Así, en los estantes superiores, se deben colocar los alimentos ya cocinados o recipientes con conservas sin acabar; en el centro, los productos lácteos, los huevos y los embutidos; y en el inferior, los alimentos crudos y perecederos además de los productos de descongelación. “Por su parte, el lugar ideal para las frutas y hortalizas en el frigorífico son los cajones mientras que las bebidas, leche, mantequilla y/o margarina, mermeladas o salsas deben colocarse en las vitrinas interiores de la puerta”, como recomienda el especialista.

En el hogar se cometen errores muy habituales en relación a la conservación de alimentos en el congelador. Los expertos coinciden en que la temperatura óptima de este debe ser de -18°C, así como extremar su limpieza, evitando el hielo y la escarcha. También inciden en la necesidad de mantener una separación entre los alimentos para no acelerar su deterioro y evitar guardarlos cuando aún están muy calientes.

Envases adecuados para mantener la frescura de los alimentos

Tanto en la nevera como en la despensa, es importante reorganizar con frecuencia los armarios, colocando de manera más visible lo que se va a consumir antes. El experto insiste en que una vez que abrimos un producto, es necesario retirarlo del envase original y trasladarlo a un recipiente hermético para conservarlo. Pero, ¿cuál de ellos es el adecuado?

“Los tuppers y botes de cristal herméticos con tapa son ideales para guardar alimentos en la despensa y para conservar en la nevera líquidos sobrantes”, recomienda Francisco Jiménez. El envasado al vacío, por ejemplo, favorece que los alimentos se mantengan un largo periodo de tiempo sin alterar sus características nutritivas, mientras que el film transparente puede servir para protegerlos de la humedad y los olores.

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Hoy entran en vigor las nuevas normas sobre etiquetado nutricional en la UE

13 diciembre, 2016

La entrada en vigor del nuevo etiquetado nutricional, previsto en el Reglamento (UE) nº 1169/2011 sobre la Información alimentaria facilitada al Consumidor, supone que casi todos los alimentos pre-envasados tendrán que presentar esta información nutricional en sus etiquetas, algo que hasta ahora, sólo era obligatorio aportar esta información en aquellos alimentos que presentaban una declaración nutricional y/o de salud.

etiquetado

Las nuevas normas suponen un paso más para poder ofrecer a los consumidores una información más completa y legible sobre el contenido nutricional de los productos de manera que puedan elegir aquellos productos que mejor se adapten a sus necesidades nutricionales.

La información nutricional facilitada al consumidor debe indicar el valor energético, así como sobre los nutrientes clave: grasas, ácidos grasos saturados, hidratos de carbono, azúcares, proteínas  y sal. De forma voluntaria se podrán añadir a la tabla nutricional las siguientes sustancias: ácidos grasos mono-insaturados, ácidos grasos poliinsaturados, polialcoholes, almidón, fibra alimentaria y ciertas vitaminas y minerales.

Según indica la normativa, algunos alimentos están exentos del etiquetado nutricional obligatorio, es el caso de productos sin transformar o curados que incluyen un solo ingrediente, tales como el agua, la sal y las especias, los alimentos no envasados, las bebidas con grado alcohólico superior a 1,2%, los alimentos en envases cuya superficie mayor sea inferior a 25 cm2 (como mermeladas o mantequillas de hostelería), entre otros.

Adelantándose a esta normativa, múltiples empresas del sector ya han comenzado a aplicar las nuevas normas de etiquetado nutricional de forma voluntaria respondiendo a criterios de responsabilidad y compromiso con el bienestar del consumidor. Más allá de este requisito legal, en un intento de ampliar la información a los consumidores, muchos operadores han optado por proporcionar también información en la parte frontal de sus envases sobre los nutrientes y las calorías por porción, a través de los iconos de Ingestas de Referencia, que fueron introducidos por la industria en el 2005.

El sector de la alimentación y bebidas ha estado trabajando intensamente en los últimos años preparándose para la aplicación de las nuevas normas en su debido tiempo y sigue comprometido a proporcionar información clara y precisa a los consumidores para que puedan tomar decisiones informadas y seguras sobre los productos de alimentación y bebidas.